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Elegía a la República Española nº132
Robert Motherwell |
Nube y cielo mayor
A los milicianos de dentro y fuera
Porque en España ardía la voz,
Ardía el vientre floral de la mujer
Ardía la arteria triste desnuda
Ardía el humus conciso de los hombres,
Ardía el húmedo estuario de tu daga
se cubrían de lujosos cadáveres
los párpados de las muchachas
soñaba con obispos y medusas,
y murmuraba el hombre su cándida estatura
más allá de su muerte conquistada,
encubierto de escombros doloridos,
y tu cielo veloz acuchillado,
perdían tu ancha jornada de magnolias,
la gracia popular de las tahonas,
tú estabas en la época lluviosa de tu sangre,
en aire de paloma entrecortada,
recorría este suave desorden de ecuadores,
esta fácil ternura de los rostros de América.
y a la turbia excelencia de tu sangre,